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ESEM Lifestyle - Estudiante o empresario

Bitácora personal de las andanzas de un pequeño estudiante y pequeño empresario. Su vida, pensamientos y opiniones.

Ridículo

26-06-2005 23:44:34
Los publicistas no paran de buscar nuevos campos o formatos para desarrollar su profesión. Hace un tiempo, se introdujo algo así como la telepromoción (creo que se llama).

Se trata de una parodia que intenta fingir una situación casual para promocionar algún producto o servicio y que emiten generalmente en el último corte antes de volver al programa. Dura unos 60" y cuesta una pasta.

El caso es que parece que las empresas no se lo toman en serio o que cuesta tanto, que gastan todo en su emisión y ahorran al máximo en la producción del sketch.

La impresión que provocan la gran mayoría de estas telepromociones es de tremenda vergüenza ajena: Actuaciones ridículas, guiones irrisorios y una puesta en escena que ofende.
Desconozco los niveles reales de rendimiento sobre el número de ventas, pero de lo que no tengo ninguna duda es de lo que afecta a la imagen de la marca. Este tipo de anuncios daña de una forma importante la imagen de marca que anuncia el producto. Los clientes son retratados como estúpidos por unas nefastas actuaciones de los actores, cosa que no será tanto culpa de ellos como de los pésimos guiones que tienen que interpretar. Señores responsables de marketing, nadie quiere verse reflejado como un tonto y estas telepromociones lo que intentan es simular una situación cotidiana, con personas reales.

Como digo, los guiones son dantescos. Enfatizando muchísimo las ventajas del producto (nadie habla así sobre un producto que nos gusta). La publicidad es mucho más efectiva, si la audiencia no nota tan claramente que simplemente le estamos vendiendo algo.

Esto lo escribo por las nuevas telepromociones que están emitiendo de Carrefour sobre la magia. La verdad que la marca carrefour no es que tenga una gran imagen (Hacendado, de Mercadona, tiene una muy superior) y siempre la asociamos con productos malos de bajo coste, pero tampoco es como para tirar la toalla y hacer estas promociones.

Ahora recuerdo unas del ClubZed, en la que salía un chico y una chica fingiendo la grabación de una telepromoción precisamente. Todo era tan patético que por el coste que ha tenido, se podría haber conseguido mucho más rendimiento. No digo que no hayan aumentado las ventas (la publicidad es publicidad) pero sin duda no a un ratio interesante.

Con esto no quiero decir que todas las telepromociones sean malas (hay algunas con los mismos actores del programa que contiene la telepromoción que no están del todo mal) ni tampoco que los anuncios tradicionales sean lo mejor. Sólo hay que ver la nueva campaña de la cerveza Amstel y sus anuncios del tio de la gomina o el de los amigos que se van de acampada... ¡qué horror!

Ni que decir que no consumo ni consumiré en la vida los productos que sean anunciados de estas formas. No quiero sentirme más ridículo de lo que ya me considero.


Categoría: Marketing 2 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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Comentarios
Comentario hecho por Telémaco5, el día 18-07-2005 11:33:34h.
Bueno.
No lo tengo muy claro. Despues de todo tu estás hablando de esos anuncios y telepromociones y yo estoy leyendote.
Uno de los objetivos de la publicidad es crear visibilidad y ese lo han conseguido.
De acuerdo. La imagen que transmiten será patética, horrorosa, ridicula,...

Pero cuando te vas a tomar una cerveza y te preguntan ¿Alguna marca? A lo mejor te viene a la mente "Amstel" ¿no?

Comentario hecho por Seidenbaum, el día 18-07-2005 22:50:56h.
Jeje, es posible que se me venga a la mente cuando vea a alguien con un pelo horrible, pero no cuando quiera una buena cerveza :D

No en serio, es cierto que consiguen que se hable de ellos y también que alguien decía que era bueno que hablaran de uno, aunque dijeran algo malo. La publicidad es publicidad.
Pero desde mi punto de vista, enfocado en la marca, la desprestigia.

Nunca consumiré productos mal anunciados. Yo pienso que con tantos impactos publicitarios como recibimos, sólo nos podemos quedar con las impresiones que nos dejan.

Si alguien me ofrece una Amstel, veré la cara de tonto que ponía el pobre actor en el anuncio y... veré que es la mía si la consumo!

Pero bueno, es mi opinión. Gracias por tu comentario.




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